
El tiempo presente es eso que pasa mientras estás leyendo estas líneas. Ya está. Lo que acabas de leer ya es pasado y lo que te queda aún, en el párrafo siguiente, futuro.
Y el futuro ya está aquí. Y se vuelve a hacer presente ¡presente! Y si miras hacia atrás, de nuevo pasado.
Hay que ver que delgada es la línea que separa los tiempos. El presente ¿cuánto dura? Es ya, es ahora, es aquí.
El pasado no obstante parece un bloque temporal de duración infinita, por no hablar del futuro, cuyo horizonte parece interminable, inalcanzable…
El equilibrio, dicen, radica en vivir el presente sin perder de vista lo aprendido en el pasado y con cierta perspectiva hacia el futuro, hacia lo que está por venir. De todas maneras hay gente que se ancla en uno de estos vértices. Hay personas que viven proclamando que cualquier tiempo pasado fue mejor y otras que piensan que lo mejor está aún por venir.
Y mientras pensamos en todo esto, el tiempo avanza, imparable…