
Eterna es la pregunta de si un genio nace o se hace. Y las respuestas parecen indicar que efectivamente, han de existir ciertas facultades innatas que predispongan a un individuo a ser más genio o genial que otro, pero que todo ello, con el objeto de culminar en un auténtico fuera de serie, ha de combinarse con un trabajo arduo y constante.
1% de inspiración, 99% de transpiración.
Creo en la genialidad innata pero desde luego creo en aquella que es ensayada y trabajada.
Pero ¿es qué acaso los genios sólo habitan en el mundo desarrollado o en vías de desarrollo? Qué triste pensar que sólo en nuestro llamado primer mundo hay cabida para ellos. Porque si nos fijamos, esta figura parece no existir en los países del tercer mundo…y si tomamos como cierta la ecuación arriba expuesta, nos encontramos con un puñado de talentos anónimos, desperdiciados, individuos que jamás tuvieron y que jamás tendrán la oportunidad de hacer brillar su estrella…